Personajes:
Teoría de los cuatro temperamentos (1)
“La mitad del proceso de
creación se basa en la psicología”. Cito aquí las palabras de Barry Morrow,
guionista ganador de un Óscar con la película “Rain Man” cuya trama principal
trata de las complejas relaciones entre dos hermanos, uno de ellos autista
inteligente.
Linda Seger, consultora
para guionistas de reputación y experiencia más que contrastada, hace una
reflexión interesante en su libro “Cómo crear personajes inolvidables”. Seger
nos dice: “A lo largo de los siglos, los escritores se han basado en una serie
de conocimientos sobre los diferentes tipos de caracteres para dibujar los
primeros bocetos de sus personajes” (fin de la cita).
¿Cuáles
son esos conocimientos? ¿Existe alguna clasificación de los diferentes tipos de
caracteres que vestirán de credibilidad a los personajes de nuestros guiones?
Antes de buscar una
respuesta a esta pregunta, puntualicemos: este no es un foro de expertos en
psicología. De ningún modo pretendemos sentar cátedra sobre personología. Sin
embargo, como se ha señalado en la introducción, somos conscientes de que la
construcción de personajes de un guión tiene como fuente la psicología de la
personalidad y ello nos anima, con la modestia del aprendiz pero con la
curiosidad insaciable del narrador de historias, a adentrarnos con atrevimiento
en este apasionante tema.
Al iniciar nuestros
estudios sobre estructura dramática descubrimos con asombro la claridad de
ideas y perspicacia de los padres de la filosofía. Aristóteles y su Poética nos enseñaron, por ejemplo, cómo la
división en tres actos -planteamiento, nudo y desenlace- sirve como piedra
angular de toda construcción dramática. De modo similar, para la creación de
personajes disponemos de la Teoría de los cuatro temperamentos del genial
médico y filósofo griego Hipócrates (460-336 a.C.)
¿Qué es el temperamento?
El Diccionario de Uso del Español de María Moliner define “temperamento” como
(1) “constitución física o tipo sicosomático de una persona, dependiendo del
predominio de un sistema u otro del organismo” y, (2) “Carácter. Manera de ser
de las personas en sus relaciones con otras personas o con las cosas”. Dicen
los psicólogos que el temperamento no se escoge, lo prestan la naturaleza y sus
misteriosos motivos, biológicos y genéticos. También nos enseñan que el
temperamento es el aspecto emotivo de la personalidad, la forma de reaccionar
frente a las emociones, los cambios en el humor. El temperamento depende de la
constitución física y especialmente de los factores hereditarios de la misma.
¿En
qué consiste la teoría de los cuatro temperamentos?
Desde los Pitagóricos el número cuatro gozaba de gran prestigio místico.
Empédocles, Aristóteles y otros filósofos enseñaron que los elementos de la
tierra eran cuatro: fuego, aire, tierra y agua. En seguimiento de esta doctrina
descubrieron los médicos hipocráticos (500 a 400 años antes de Cristo) cuatro
líquidos orgánicos fundamentales a los cuales atribuían la génesis y el
mantenimiento de la vida: sangre, bilis, flema o linfa, bilis negra o
atrabilis. Estaban convencidos de que la vida bullía en estos líquidos o humores
del cuerpo y sobre la base de esos humores los hombres podían ser distribuidos
en cuatro tipos de temperamentos, según que en ellos predominara uno u otro de
esos líquidos. Estos tipos eran:
SANGUÍNEOS.
Corresponde al predominio de la sangre. Físicamente son individuos de estatura
inferior a la media, buena musculatura y figura proporcionada. En sus
manifestaciones de carácter presentan tendencias a la irreflexión, son
sociables, optimistas, poco tenaces y persistentes.
MELANCÓLICOS.
Predomina en ellos lo que Hipócrates llamaba la "bilis negra". Se les
conoce también como tipos nerviosos. Físicamente son delgados, de estatura
normal o superior a la media, con tendencia a la palidez. Cuando la atrabilis
controla la personalidad, el individuo es melancólico, es decir, meditabundo,
tímido, sensible, fácil de herir, sentimental e indeciso.
COLÉRICOS.
Predomina en su organismo la "bilis amarilla". De estatura normal o
superior a la media; la piel presenta un tono amarillento. Son irascibles,
impacientes, obstinados y vengativos. Precipitados y espontáneos. Tienden a
dejarse llevar por sus pasiones.
FLEMÁTICOS.
Físicamente tienen tendencia a la obesidad, aunque pueden existir tipos
delgados. En ellos predomina la flema. Son reflexivos, silenciosos,
imperturbables. Miden siempre sus palabras, saben guardar secretos. Su entereza
es fría y sosegada y es difícil conocer lo que piensan. Para Hipócrates y sus
seguidores, el temperamento ideal es aquel en el que los cuatro humores están
equilibrados. Los desequilibrios graves llevaban a los trastornos de
personalidad, al carácter radical y en ocasiones a la locura.
Aportaciones
modernas a la Teoría de los cuatro temperamentos
Esta teoría sobre los
temperamentos fue aceptada prácticamente sin discusión ni modificación durante
siglos. Sin embargo, durante los pasados cien años se ha estudiado la teoría
hipocrática de los cuatro temperamentos básicos, ya no bajo una óptica
"humoral", sino bajo una óptica genética o hereditaria, y adicionando
a la vieja teoría la premisa de que en una persona pueden estar contenidos por
lo menos dos temperamentos simultáneamente y, en la mayoría de los casos, uno
de esos temperamentos será el preponderante.
En el ámbito de la
Psicología se han realizado distintos esfuerzos por clasificar los
temperamentos. Entre ellos destacan los trabajos de Carl Jung, psiquiatra
suizo, y de Eysenck. En sus estudios señalaron que cada base hipocrática es el
resultado de la combinación de dos tendencias naturales de comportamiento:
EXTRAVERSIÓN-INTROVERSIÓN
y ESTABILIDAD-INESTABILIDAD.
INTROVERTIDO:
caracterizado por ser tranquilo, poco sociable, reservado, pesimista,
cuidadoso, reflexivo.
EXTROVERTIDO: activo,
optimista, impulsivo, voluble, sociable, abierto, hablador.
ESTABLE: presenta como
características la ecuanimidad, la calma, el control, la despreocupación, el
dinamismo.
INESTABLE: se hace notar
por ser susceptible, agitado, agresivo, excitable, ansioso.
La teoría de los cuatro
temperamentos se ha enriquecido y ampliado y cada uno de los temperamentos
tiene relación con dos rasgos de la personalidad que actúan conjuntamente.
SANGUÍNEO EXTRAVERTIDO - ESTABLE.
FLEMÁTICO INTROVERTIDO - ESTABLE.
COLÉRICO EXTRAVERTIDO
- INESTABLE.
MELANCÓLICO INTROVERTIDO - INESTABLE.
La
teoría de los cuatro temperamentos y la creación de personajes de ficción
Al crear un personaje, el
guionista cuenta siempre con una base temperamental a la que añade
características propias del carácter, rol social, estatus, inteligencia y
diferentes rasgos físicos. Los temperamentos se han tipificado desde tiempos de
Hipócrates y los consideramos como los pilares básicos de la personalidad. Esta
clasificación es de gran ayuda para que los guionistas construyamos personajes
con profundidad y verosimilitud en el drama cinematográfico.
En la segunda parte de
este artículo analizaremos de modo detallado los aspectos positivos y
debilidades de cada uno de los cuatro temperamentos (sanguíneo, colérico,
melancólico y flemático) y lo que es más interesante para nosotros, veremos por
medio de ejemplos prácticos la tipología clásica de temperamentos aplicada en
alguna de nuestras películas favoritas en las que los personajes nos han
cautivado por su fuerza y complejidad.
Fuente: La revista del
guión. Por Rafael Julián. Alumno del Master de Escritura para Cine y
Televisión. UAB.
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