miércoles, 23 de mayo de 2012

Personajes



Personajes: Teoría de los cuatro temperamentos (1)
“La mitad del proceso de creación se basa en la psicología”. Cito aquí las palabras de Barry Morrow, guionista ganador de un Óscar con la película “Rain Man” cuya trama principal trata de las complejas relaciones entre dos hermanos, uno de ellos autista inteligente.
Linda Seger, consultora para guionistas de reputación y experiencia más que contrastada, hace una reflexión interesante en su libro “Cómo crear personajes inolvidables”. Seger nos dice: “A lo largo de los siglos, los escritores se han basado en una serie de conocimientos sobre los diferentes tipos de caracteres para dibujar los primeros bocetos de sus personajes” (fin de la cita).
¿Cuáles son esos conocimientos? ¿Existe alguna clasificación de los diferentes tipos de caracteres que vestirán de credibilidad a los personajes de nuestros guiones?
Antes de buscar una respuesta a esta pregunta, puntualicemos: este no es un foro de expertos en psicología. De ningún modo pretendemos sentar cátedra sobre personología. Sin embargo, como se ha señalado en la introducción, somos conscientes de que la construcción de personajes de un guión tiene como fuente la psicología de la personalidad y ello nos anima, con la modestia del aprendiz pero con la curiosidad insaciable del narrador de historias, a adentrarnos con atrevimiento en este apasionante tema.
Al iniciar nuestros estudios sobre estructura dramática descubrimos con asombro la claridad de ideas y perspicacia de los padres de la filosofía. Aristóteles y su Poética nos enseñaron, por ejemplo, cómo la división en tres actos -planteamiento, nudo y desenlace- sirve como piedra angular de toda construcción dramática. De modo similar, para la creación de personajes disponemos de la Teoría de los cuatro temperamentos del genial médico y filósofo griego Hipócrates (460-336 a.C.)
¿Qué es el temperamento? El Diccionario de Uso del Español de María Moliner define “temperamento” como (1) “constitución física o tipo sicosomático de una persona, dependiendo del predominio de un sistema u otro del organismo” y, (2) “Carácter. Manera de ser de las personas en sus relaciones con otras personas o con las cosas”. Dicen los psicólogos que el temperamento no se escoge, lo prestan la naturaleza y sus misteriosos motivos, biológicos y genéticos. También nos enseñan que el temperamento es el aspecto emotivo de la personalidad, la forma de reaccionar frente a las emociones, los cambios en el humor. El temperamento depende de la constitución física y especialmente de los factores hereditarios de la misma.
¿En qué consiste la teoría de los cuatro temperamentos? Desde los Pitagóricos el número cuatro gozaba de gran prestigio místico. Empédocles, Aristóteles y otros filósofos enseñaron que los elementos de la tierra eran cuatro: fuego, aire, tierra y agua. En seguimiento de esta doctrina descubrieron los médicos hipocráticos (500 a 400 años antes de Cristo) cuatro líquidos orgánicos fundamentales a los cuales atribuían la génesis y el mantenimiento de la vida: sangre, bilis, flema o linfa, bilis negra o atrabilis. Estaban convencidos de que la vida bullía en estos líquidos o humores del cuerpo y sobre la base de esos humores los hombres podían ser distribuidos en cuatro tipos de temperamentos, según que en ellos predominara uno u otro de esos líquidos. Estos tipos eran:
SANGUÍNEOS. Corresponde al predominio de la sangre. Físicamente son individuos de estatura inferior a la media, buena musculatura y figura proporcionada. En sus manifestaciones de carácter presentan tendencias a la irreflexión, son sociables, optimistas, poco tenaces y persistentes.
MELANCÓLICOS. Predomina en ellos lo que Hipócrates llamaba la "bilis negra". Se les conoce también como tipos nerviosos. Físicamente son delgados, de estatura normal o superior a la media, con tendencia a la palidez. Cuando la atrabilis controla la personalidad, el individuo es melancólico, es decir, meditabundo, tímido, sensible, fácil de herir, sentimental e indeciso.
COLÉRICOS. Predomina en su organismo la "bilis amarilla". De estatura normal o superior a la media; la piel presenta un tono amarillento. Son irascibles, impacientes, obstinados y vengativos. Precipitados y espontáneos. Tienden a dejarse llevar por sus pasiones.
FLEMÁTICOS. Físicamente tienen tendencia a la obesidad, aunque pueden existir tipos delgados. En ellos predomina la flema. Son reflexivos, silenciosos, imperturbables. Miden siempre sus palabras, saben guardar secretos. Su entereza es fría y sosegada y es difícil conocer lo que piensan. Para Hipócrates y sus seguidores, el temperamento ideal es aquel en el que los cuatro humores están equilibrados. Los desequilibrios graves llevaban a los trastornos de personalidad, al carácter radical y en ocasiones a la locura.
Aportaciones modernas a la Teoría de los cuatro temperamentos
Esta teoría sobre los temperamentos fue aceptada prácticamente sin discusión ni modificación durante siglos. Sin embargo, durante los pasados cien años se ha estudiado la teoría hipocrática de los cuatro temperamentos básicos, ya no bajo una óptica "humoral", sino bajo una óptica genética o hereditaria, y adicionando a la vieja teoría la premisa de que en una persona pueden estar contenidos por lo menos dos temperamentos simultáneamente y, en la mayoría de los casos, uno de esos temperamentos será el preponderante.
En el ámbito de la Psicología se han realizado distintos esfuerzos por clasificar los temperamentos. Entre ellos destacan los trabajos de Carl Jung, psiquiatra suizo, y de Eysenck. En sus estudios señalaron que cada base hipocrática es el resultado de la combinación de dos tendencias naturales de comportamiento:
EXTRAVERSIÓN-INTROVERSIÓN y ESTABILIDAD-INESTABILIDAD.
INTROVERTIDO: caracterizado por ser tranquilo, poco sociable, reservado, pesimista, cuidadoso, reflexivo.
EXTROVERTIDO: activo, optimista, impulsivo, voluble, sociable, abierto, hablador.
ESTABLE: presenta como características la ecuanimidad, la calma, el control, la despreocupación, el dinamismo.
INESTABLE: se hace notar por ser susceptible, agitado, agresivo, excitable, ansioso.
La teoría de los cuatro temperamentos se ha enriquecido y ampliado y cada uno de los temperamentos tiene relación con dos rasgos de la personalidad que actúan conjuntamente.
SANGUÍNEO     EXTRAVERTIDO - ESTABLE.
FLEMÁTICO      INTROVERTIDO - ESTABLE.
COLÉRICO                EXTRAVERTIDO - INESTABLE.
MELANCÓLICO INTROVERTIDO - INESTABLE.
La teoría de los cuatro temperamentos y la creación de personajes de ficción
Al crear un personaje, el guionista cuenta siempre con una base temperamental a la que añade características propias del carácter, rol social, estatus, inteligencia y diferentes rasgos físicos. Los temperamentos se han tipificado desde tiempos de Hipócrates y los consideramos como los pilares básicos de la personalidad. Esta clasificación es de gran ayuda para que los guionistas construyamos personajes con profundidad y verosimilitud en el drama cinematográfico.
En la segunda parte de este artículo analizaremos de modo detallado los aspectos positivos y debilidades de cada uno de los cuatro temperamentos (sanguíneo, colérico, melancólico y flemático) y lo que es más interesante para nosotros, veremos por medio de ejemplos prácticos la tipología clásica de temperamentos aplicada en alguna de nuestras películas favoritas en las que los personajes nos han cautivado por su fuerza y complejidad.
Fuente: La revista del guión. Por Rafael Julián. Alumno del Master de Escritura para Cine y Televisión. UAB.

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